Tres cuerpos esbeltos y enmascarados parecen emerger de un fango primordial, transformándose sin pausa en una sucesión de reacciones en cadena tan precisas como hipnóticas. ¿Son individuos, un solo organismo o ambas cosas a la vez? Inspirada en la regeneración —concepto explorado a lo largo del tiempo desde lo biológico, lo teológico, lo político y lo filosófico—, esta pieza del aclamado coreógrafo taiwanés Chuang Po-Hsiang es una intensa exploración de la intimidad, la confianza y la transformación. Paisajes sonoros e imágenes oníricas realzan el asombroso control caleidoscópico de los intérpretes. Con el renacimiento y el ciclo de la vida —de la naturaleza y de la naturaleza humana— como ejes, la obra resulta intensa, cautivadora, a ratos estática, y nos recuerda que quizá los límites del cuerpo sean infinitos.